A la llegada de los europeos, el maíz podía encontrarse casi en cualquier parte del Continente Americano, de ahí que se llamó a los americanos "pueblos de maíz" y a sus culturas "culturas del maíz" en parangón con las "culturas del trigo" que florecieron en el mediterráneo y con las "culturas del arroz" que prosperaron en extensas regiones de Asia.

A pesar de que la dieta básica de los mexicanos antiguos se conformaba de diversos alimentos, es digno de mencionarse que sólo para el maíz se creó a un dios cuyo nombre náhuatl era "Centéotl".

Centéotl era un dios peculiar. Ni dominaba ninguno de los elementos ni figuraba entre los más grandes. Simplemente era el maíz, el cereal que más rendía y aguantaba plagas y heladas y podía crecer en las más diversas condiciones.

Centéotl era el dios de la más extraordinaria creación del hombre, ya que eso y no otra cosa es el maíz que comenzó a gestarse hará unos seis o siete mil años antes de nuestra era.

DIOS DEL MAIZ